Doy gracias a Dios por conocer a Natalia, mi hija estuvo apunto de morir

y hemos  podido ir superando esta dura etapa de vida. No es fácil aceptar que algunos jóvenes sufren esta clase de trastornos mentales. Solo los padres que afrontamos estas difíciles crisis de nuestros hijos entendemos que cuando verdaderamente los amamos  nos damos esos espacios para dialogar y ayudarlos a salir a delante con la voluntad de Dios. Una vez más bendigo a Natalia. Gracias a sus terapias y asesorías mi hija está sana y nuestro lazo mucho más restaurado. Bendiciones. 

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