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TESTIMONIOS

Natalia es una profesional en la que puedo confiar

Siento que con ella me puedo abrir y entre las dos buscar soluciones a temas a los que a veces no les veo una salida. Me siento muy cómoda cuando hablo con ella porque me demuestra su profesionalismo pero además su empatía. La recomiendo 100% porque muchas veces necesitamos tratar temas que a veces nos avergüenzan o que pasamos por alto esperando que solos se vayan y ella es la persona correcta para eso.

Doy gracias a Dios por conocer a Natalia, mi hija estuvo apunto de morir

y hemos podido ir superando esta dura etapa de vida. No es fácil aceptar que algunos jóvenes sufren esta clase de trastornos mentales. Solo los padres que afrontamos estas difíciles crisis de nuestros hijos entendemos que cuando verdaderamente los amamos nos damos esos espacios para dialogar y ayudarlos a salir a delante con la voluntad de Dios. Una vez más bendigo a Natalia. Gracias a sus terapias y asesorías mi hija está sana y nuestro lazo mucho más restaurado. Bendiciones.

En octubre de 2018, llegué a consulta con la Dra. Natalia, fui remitida a tratamiento psicoterapéutico,

por la comisaría de familia por conflictos con el papá de mi hijo, de quien me encontraba separada traumáticamente hace dos años. Para esta época nuestro hijo tenía 7 años. Por un equivocado acto de mi parte de corrección con mi hijo le brindé oportunidad al papá para ser demandada “por venganza” lo cual hizo que dentro del proceso tuviera que asistir a terapia psicológica en compañía de mi hijo para mejorar mi relación madre – hijo y con las personas que componían nuestro entorno.

Empecé mi proceso con un corazón lleno de dolor, amargura y mucho orgullo que me hacía pensar que “todo estaba bien y que todo lo tenía bajo control”; que era el mundo que estaba equivocado por que yo estaba muy bien.

En terapia aprendí a perdonar, perdonarme, soltar sin dolor, cerrar ciclos inconclusos en mi vida y decidí ver el futuro con esperanza y con optimismo lo cual me permitió avanzar a todo lo nuevo que había para mí.

Decidí comprometerme conmigo misma al cambio. Hoy mi testimonio de vida me convirtió en una mujer que ayuda e inspira a otras mujeres. Aprendí que los procesos de duelo y de perdón no son instantáneos, necesitan tiempo y debo confesar que tuve varios resbalones al tratar de soltar definitivamente, pero la constancia y el compromiso me ayudaron a salir adelante.

Aprendí que odiar no vale la pena y que el perdón trae muchos beneficios. Aprendí que esperar no es nada fácil pero cuando esperas y confías todo lo bueno para tu vida llega cuando menos lo esperas.

Ahora vivo la vida que algún día soñé. Me relaciono mejor con los seres humanos. Dejé de pensar lo malo de los demás y empecé a ponerme en el lugar del otro. Tuve una segunda oportunidad, me volví a casar, quedé embarazada de una hermosa bebé. Hoy tengo un hogar con un propósito claro.

Eso sin contarles como hemos prosperado con mi esposo en la parte material. Hoy puedo contarles que tengo un nuevo corazón, una nueva perspectiva de la vida, he sido sanada y restaurada en muchas áreas de mi vida y seguiré trabajando día a día para ser la mejor versión de mí.

Una gran profesional con una sensibilidad aguda

y capacidad creativa para conectar con uno en todo momento y así llegar a resultados profundamente positivos y reveladores.

A finales de noviembre del año 2017, agotada de pasar por muchos psicólogos

y tras una hospitalización por un diagnóstico de anorexia, conocí a Natalia. Recuerdo que me dijo ”tal vez estarás cansada, pero quiero que confíes en mí. Trabajaremos de una forma  diferente».

Ese día llegue a mi sesión muy desarreglada, pero a través de cada sesión yo sanaba y mejoraba; la forma de trabajar de Natalia fue diferente a la de muchos profesionales y esto me ayudó mucho; tanto fue el avance que en diciembre del mismo año yo ya comía galletas navideñas y Nucita.

Natalia me ayudó a entender que primero debía sanar emocionalmente, conocer mi cuerpo, mis hormonas y así fue como poco a poco salí de la anorexia. Todo con el tiempo en mi se empezó a regular y esto fue un gran avance. Me gustaba mucho ir a mis sesiones porque no eran como las típicas sesiones; al contrario, siempre había algo diferente.

Mis padres buscaron ayuda por todos lados; acudí a muchos especialistas, pero el llegar a ella fue y será una de las mejores decisiones que mis padres y yo tomamos,  ya que después de unos años de estar con mi trastorno alimenticio, el avance que tuve con Natalia fue muy rápido.

Hoy después de dos años, le doy gracias por haberme ayudado, de verdad sin su ayuda no sé en dónde estaría en estos momentos. Sinceramente para mí es la mejor psicóloga , es una gran profesional y una excelente persona. Gracias a su ayuda hoy puedo comer sin remordimiento y le quite el miedo ha muchos alimentos. Hoy en día disfruto de los placeres de la vida.

Con este testimonio quiero compartir lo maravilloso que Dios ha sido conmigo

pues puso en mi camino a la doctora Natalia, que con su forma de transmitir sus consejos, he sido transformando en un hombre respetuoso; dejé de ser posesivo y me enfrenté a mi pasado para ser liberado de celos enfermizos y autoestima baja que me trajo muchos problemas a mi vida personal. Gracias a Dios y a sus terapias he salido adelante en poner a Dios más alto que las cosas que me rodean. Muchas gracias Dios y a ti doctora Natalia. Dios te bendiga mucho.

Por más de un año, encontrar dicho camino representaba una hazaña imposible para mí​

ya que vivía sumida en una profunda depresión la cual me paralizaba y consumía día a día.  Recuerdo que mis ojos, inundados de lágrimas que se resistían a secarse, solo veían un mundo negro a su alrededor, lleno de desesperanza y de una tristeza que parecía eterna. Entre llantos continuos y la desolación que se apoderaba de mí, se hacían presentes los ataques de pánico a causa de la ansiedad tan profunda en la que vivía. 

Después de haber recurrido, inútilmente, a varias vías para tratar la depresión y la ansiedad que me consumían, finalmente conocí a la psicóloga Natalia Puga. “¡Bendición caída del cielo!,” son las precisas palabras con las que hoy tengo el placer de describir mis consultas terapéuticas con la psicóloga Puga. Más allá de su excelente ética profesional, la psicóloga Puga es una magnifica psicoterapeuta que tiene muy presente los vacíos emocionales de sus pacientes, a parte de brindarles su confianza, comprensión, apoyo y una compasión que abraza en la desolación. 

Desde el principio, mostró una habilidad peculiar no solo para identificar las raíces de mi ansiedad y depresión, sino también para proveer soluciones creativas y efectivas para tratar dichos trastornos. Entre las cosas que más me han beneficiado de las terapias con ella es el mantenerme interactiva durante el proceso a través del uso de dibujos, escritos y ejercicios mentales liderados por la psicóloga.

En mi caso, como cristiana creyente, también me ha beneficiado su conocimiento sobre la palabra de Dios y su sabiduría a la hora de aplicar dicha palabra como refuerzo de la ciencia de la psicología. Ello ha causado una transformación en mí que ha abierto el camino para reconectarme con mis creencias cristianas y afianzar los lazos con Dios. Definitivamente, no hay duda de que después de tan solo tres meses de psicoterapias con la psicóloga Puga mi progreso ha sido significativo llenando mi vida de una nueva esperanza para encontrar la luz que alguna vez pensé perder para siempre. 

Por ende, con una firme convicción recomiendo los servicios de la psicóloga Puga ya que ella cuenta con la preparación profesional, capacidad emocional y experiencia para tratar los trastornos de la ansiedad y depresión, entre otros. Para todos aquellos que han perdido la esperanza de encontrar una salida de su depresión hoy les digo que sí existe esa salida y la sabiduría y preparación de la psicóloga Puga, en mis ojos, es una herramienta utilizada por Dios para encontrarla.

A lo largo de mi vida pase por una serie de momentos que marcaron

y opacaron una parte de quién era yo. Todo comenzó el día en que presencié una tragedia de una persona que amé. Después de aquella pérdida tuve secuelas en las que no podía estar sola, tenía ataques de ansiedad y perdía el control sobre mi cuerpo.

No podía descansar en las noches y desarrolle una depresión que me consumía; mis familiares y personas cercanas no sabían cómo ayudarme. La situación se hacía cada vez más difícil. Mi familia y yo decidimos acudir al psicólogo. Allí conocí a Natalia. En ella encontré algo que no tuve con otro profesional: “paz y tranquilidad”.

Con ella no tuve miedo de hablar de mis errores, agobios y miedos, siempre me dió un mensaje sanador, sentí una mano amiga que me acompañó en el duelo. Me hizo dar cuenta de que necesitaba soltar lo que me hacía daño y por eso me siento muy agradecida de haber conocido a Natalia; es una mujer grandiosa a la cual recomiendo mucho.

Recuerda, el peso y las cargas de las cosas que nos lastiman son más llevaderas cuando puedes comentarlas y sobre todo soltarlas.

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