Cierre de ciclos

¿Cómo soltar a mi ex?

¡Lo veo en todos lados! Lo pienso y lo vuelvo a pensar. Me persigue todo el tiempo. En realidad, el problema no es que me persiga donde quiera que vaya, sino que no dejo de pensarlo un solo instante. ¿Cómo soltar a mi ex? Bueno, al menos es un buen inicio empezar a reconocerlo, ¿no es así?

Hay momentos del mes en los que el deseo de estar con él se hace más y más fuerte. Es un monstruo que no me suelta, me agota, me agobia y me deprime. Cuando voy al trabajo o de regreso a casa, mi corazón se sincroniza con mi reproductor de música y se entonan esas canciones que acompañaron mi feliz y tormentoso pasado con mi ex; como si existiera una confabulación en mi contra. Mi corazón se debate entre llorar, reír y rabiar.

 

Descubrí mi nueva adicción

A veces mis emociones están tan dopadas por esta sobre dosis de insensatez, que la nostalgia se envalentona para incitarme a llamarlo; sólo para saber si está experimentando si acaso un 10% de lo que yo estoy en ese momento. Aunque no tenga sentido, guardo la ridícula esperanza que así sea, como si eso le sirviera de consuelo a mi alma.

El paisaje que me encuentro al otro lado de la ventana no es más que una monocromía que inspira a mis pensamientos a reproducir novelas dramáticas que nos vuelven a hacer protagonistas de la escena. Al final, vuelvo en mí misma y la realidad me recuerda el sabor amargo que parece nunca se va a desaparecer.

Las redes sociales se han convertido en mi aliado por esos días. Una y otra vez lo busco. Recuerdo momentos que vivimos, lugares que visitamos, reuniones en las que estuvimos. Reviso sus publicaciones y actividades digitales, inyectándome una dosis de anti ansiedad, como si de una adicta se tratara. A este proceso lo he bautizado el ritual del apego.

Ah, se me olvidaba. Llevo cuatro años desde que terminamos y actúo como si tan solo hace unas horas hubiera recibido la trágica noticia.

 

¿Estoy condenada al fracaso?

Suelo coquetear constantemente entre los límites de este ritual; entre mis razones y mis fantasías; entre lo que deseo y lo que realmente me conviene. De repente mi razón entra en juego. Me hace reaccionar con una contundente bofetada. Sólo así logro recibir una fuerte bocanada de oxigeno para que mi cerebro reaccione y tome al fin el control de la situación. Es tiempo de soltar a mi ex, me recalca en primera persona a ver si así entiendo mejor. Es tiempo de avanzar, replica. Ya es tiempo de dejar de pensar en tu ex, resuena como un eco.

Y tiene razón, creo yo. Después de este ya largo tiempo, suelo buscar formas de seguir ese consejo. Mi brillante respuesta a tan sabio consejo es llenar el vacío rápidamente para dejar de sentirme tan mal. Fácil, llevo con mi nuevo novio un año. Es especial, cariñoso, detallista; todo lo que alguna vez habría querido encontrar en alguien. La persona ideal. Pero, ¿qué es lo que pasa que sigo pensando en mi ex? Puedo dedicar una carta entera para describir las grandes cualidades de esta nueva persona, pero para mi mente (¿o corazón?) aún sigue sin ser suficiente para reemplazar lo vivido con mi ex.  ¡No he podido enamorarme de nadie más desde entonces!

Vuelvo a circulo de siempre. Trato de buscar similitudes entre uno y el otro. Lo que antes criticaba en mi ex, ahora lo aminoro y exalto ahora sus virtudes. Vamos a los mismos sitios que íbamos con el susodicho. Como si en este tribunal fuera yo la juez que exonera al culpable. Ni hablar de las redes sociales. Como para ser nominada en los Oscar a mejor actriz protagonista, hago alarde de mi nueva relación con actualizaciones en mis estados, y fotos cargadas de sonrisas y lugares exóticos. Una gran pasarela de apariencias sobre la que me encanta desfilar, como si al final sirviera de algo para aliviar esta pesada carga que me sobrecoge.  

 

¿Es normal lo que estoy viviendo o soy una friqui?

Este es un caso de la vida real (claro, en resumen y las palabras son escasas para reflejarlo) y es un motivo de consulta muy frecuente. Así que no eres un extraterrestre si pasaste por algo similar o te sientes identificada en algo con ella.

Mucha gente pensará que esta es una situación que no requiere atención especial, que basta con decidir cambiar de página y empezar de ceros, salir con amigas, conocer gente y ocupar la mente para no volver a pensar en un ex, pero ¿es suficiente esto? Clara y rotundamente, ¡no!

Soltar no es pasar la hoja. Soltar es más que eso. Requiere tiempo, esfuerzo, dedicación, decisión y acompañamiento. Dejar de pensar en tus relaciones anteriores o soltar a tu ex, demanda un proceso intencional, detallado e integral, lo que quiere decir que debes experimentar todo aquello que trae consigo la pérdida. En otras palabras, es necesario la elaboración de un duelo por ruptura.

Sé que si llegaste hasta este punto, es porque has pasado por lo mismo o quieres ayudar a alguien a salir de ese foso de desesperación 😉

 

9 consejos prácticos para soltar a mi ex

Bueno sí, pero… ¡¿cómo puedo soltar a mi ex?! Aquí tienes un listado práctico con algunos consejos para salir finalmente de este ciclo tormentoso:

  1. Borra, bota y elimina todo recuerdo digital y físico que tengas con tu ex (cartas, peluches, fotos, regalos, etc.)
  2. Elimina su número telefónico, el de sus amigos cercanos y/o familiares.
  3. Bloquéalo en redes sociales. Esto ayudará a que dejes de encontrártelo «casualmente» en la red.
  4. Si tienes amigos suyos en redes sociales (que no son tus amigos), elimínalos.
  5. Si vas a lugares que visitabas con él o sabes que él puede estar en esos lugares ¡No vayas! Evita verlo a toda costa.
  6. Ojo con la música que escuchas. Aléjate de canciones o grupos musicales que disfrutaban escuchar. Por cierto, tampoco escuches sus bandas preferidas durante la relación. Ahí tampoco lo encontrarás.
  7. Ten cuidado con tu espíritu competitivo. No compres o hagas algo que pienses que va a hacer que seas mejor que él. Al final, él ni se enterará que lo haces (a menos que le eches una mano con eso)
  8. Si vas a postear algo, no lo hagas pensando en que él lo verá. Recuerda, ya él no hace parte de tu vida.
  9. Acepta de una vez por todas que él se fue, y así como él hace su vida, tú haz la tuya.

¿Necesitas aún más? Pásate por acá y revisa otras herramientas para cierre de ciclos 😉

¿Te ha pasado algo similar? ¿como has logrado salir adelante? Te leo 🙂

 

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2 Comentarios

  1. Margarita Castañeda dice:

    Me encantó tu publicación , muy acertada , muy útil .. Gracias.

  2. Claudia Marcela Rueda L. dice:

    Me ha pasado algo similar… Perdonar también me ayudó a ver a mi ex de otra manera y me siento libre.
    Pedirle mucho a Dios verlo con los ojos que él lo ve y bendecirlo todos los días.

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