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Dependencia emocional: yo también dependí emocionalmente de alguien

Mi mayor problema es saber quién soy. En ocasiones creo que tengo una lucha con mi personalidad y ese es lo que me lleva a tener pensamientos caóticos. He desconfigurado la percepción sobre mí misma y dejo que otros definan lo que soy. Siento que a lo largo del camino he dejado muchas cosas pendientes conmigo misma. Por dónde lo miro, no veo ni pies ni cabeza y quisiera ver la famosa luz que me muestre el camino (pero todavía no la del final del túnel ;)). 

Desde siempre me he equivocado (no parece un gran descubrimiento pero a veces nos hace falta entender lo humanos que somos) y he evitado hacerme cargo de lo que tengo que soltar para avanzar. Siento que soltar va a doler y tampoco sé muy bien qué poner en ese lugar. 

Por momentos siento ganas de soltar mi vida en manos de otros para que me la llenen y sé que es muy cómodo de mi parte hacerlo. Otras veces quisiera soltar las partes que no me agradan de mí, pero ¿por qué soltarlas si le han dado sentido a lo que soy hoy? Por otro lado, otras veces pienso que soltar me ayudará a aprender, crecer y estar en bienestar; y es lo que realmente quisiera interiorizar de verdad. Parece que la dependencia emocional empieza a asomarse. Siempre con sigilo.

Soltar

Una sencilla palabra que brinda un sentido de libertad pero que paradójicamente pensamos que nos puede llevar a perder. 

Yo también me aferré a personas imposibles que un día tuve que soltar porque descubrí que me quitaban el aire. Mientras escribo estoy evocando cómo me apegue a ideales que eran solo fantasía propios de princesas de cuentos infantiles y también como construí con eso relaciones de papel que el viento podía llevarse de un lugar a otro, sin dirección. Como mi vida, según creía.

“yo también me aferré a personas imposibles que un día tuve que soltar porque descubrí que me quitaban el aire”

Perdí el foco fijándome en el otro. Silencié la realidad al vivir en una realidad construida que poco tenía que ver con el bienestar real. Mi bienestar era vivir del amor de otro y vivir del otro genera malestar porque si el otro falla o si el otro se va, inevitablemente lo que soy se desconfigura. Fijé mis bases en una vida que no era la mía. 

La dependencia emocional me fragmentó y me llevó a perder las riendas de mi vida por satisfacer a quien realmente me generaba satisfacción momentánea. Esto ocurre con las drogas. Dependes de ellas por la satisfacción inmediata que generan, pero al ser pasajero, te conviertes en un adicto tratando de obtener más y más de esa satisfacción y ¿en donde acabas? en la obsesión, la ceguera y la impulsividad; entregaste el control de tu vida y no te diste cuenta en qué momento. ¿Todavía no sabes como soltar a tu ex?

Nuestra satisfacción hacia algo se produce por la valoración que le asignamos de bueno y necesario. Construimos definiciones que lo respaldan y nos engaña, convirtiéndonos en ciegos dependientes. Si alguien intenta abrirnos los ojos, perdemos el control, ponemos sobre la mesa nuestros argumentos y los tachamos como poco entendidos, insensibles y faltos de conocimiento. Podemos estrellarnos con nuestra obsesión, ser lastimados por ella pero aún así, la esperanza y el creer que lo necesitamos y que es bueno, nos mantiene atados al borde del abismo.

“La dependencia emocional me fragmentó y me llevó a perder las riendas de mi vida por satisfacer a quien realmente me generaba satisfacción momentánea”

Muchos pueden decirnos una y otra vez que tomemos distancia, que nos lastima, que no nos deja escuchar nuestra voz interior, que nos llevará a perdernos, pero nuestra rebeldía se muestra con vehemencia y nos lleva sencillamente a ignorar lo que nos dicen. Los buenos se vuelven malos y los malos buenos. Nuestra realidad se distorsiona a tal punto que perdemos el rumbo, nos entregamos por completo a la destrucción; como si creyéramos que amor es sufrir ¿de dónde aprendimos tal cosa? Yo lo aprendí posiblemente de las novelas. 

Historias de amor: ¿hasta cuándo el mismo cliché?

Siempre veía cómo los enamorados sufrían con su amor y creí que eso era el amor: sufrir por el otro, por su ausencia, por su presencia, por su silencio, por su gritos y descalificaciones… sufrir porque sí y sufrir por qué no ¡qué barbaridad! Perdimos por completo el contacto con el verdadero amor. 

nuestra realidad se distorsiona a tal punto que perdemos el rumbo, nos entregamos por completo a la destrucción, como si creyéramos que amor es sufrir”

El verdadero amor se trata de ser libre para amar, para sentir, para soltar, para volar. Amor no es cohibir, depender, rogar y dejar que el otro configure nuestra forma de sentir, caminar y ver. El amor es libre, no demanda y no exige. Complementa y no completa, porque completos ya nacimos. 

“El otro nos complementa pero no nos completa porque completos ya nacimos”

3 Tips para identificar dependencia emocional

Y si llegaste hasta acá, estarás preguntándote ¿cómo soltar y no tener dependencia emocional? Aquí te dejo 3 tips que abordé en sesión con la protagonista de la historia:

  1. Conecta con tu interior para revisar qué cosas tienes sin resolver en las diferentes etapas de tu vida. ¡Cierra ciclos!
  2. Pon límites tomando en cuenta tus valores y pensando en qué no puedes negociar para tener bienestar.
  3. Elimina la idealización y autoengaños. Para este paso recomiendo mucho tomar papel y lápiz para escribir qué ideas tienes sobre la relación de pareja, sobre el amor y sobre tu papel en una relación y luego toma un marcador y resalta aquellas partes que demuestren dependencia. Pues eso es lo que debes trabajar.

 

¿Te pasó algo similar? ¿Sabías que el nombre apropiado era dependencia emocional? Me encantaría ayudarte a ser libre de este yugo tan pesado 🙂

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