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Nuestra voz interior

Quisiera hacer las cosas bien, destacarme en mi trabajo, tomar buenas decisiones, no alejar a quien me interesa; pero sencillamente no puedo. Hay una voz dentro de mi diciendo que no lo voy a lograr, que nadie se enamorará de mí, que soy la peor trabajadora y que por lo tanto todo saldrá mal. 

¿Te suena familiar? pues esa es nuestra voz interior susurrándonos. 

Nuestra voz interior es ese ruido que escuchamos en nuestra mente y en nuestro corazón que nos llena de aliento o de temor ante una situación determinada. Sin embargo, cuando somos inseguros, los miedos nos dominan, la culpa nos gobierna y nuestra voz interior perderá sintonía; nos hará creer, sentir y comportarnos de una forma desacertada. 

En cambio, cuando somos optimistas, nos perdonamos y gestionamos mejor nuestras emociones, nuestra voz interior nos motivará para conquistar lo que se ponga ante nuestros ojos. 

Por lo tanto nuestra voz interior habla conforme a lo que habite en nuestra mente y en nuestro corazón, y si todo en nuestro ser está fragmentado, la sintonía se perderá y quedamos esclavos de nuestros miedos e inseguridades. 

nuestra voz interior habla conforme a lo que habite en nuestra mente y en nuestro corazón

Se viene a mi mente la imagen del diablito y el angelito hablando al oído. Creo que no hay mejor imagen para representar nuestra voz interior. No digo que tengamos dos personalidades. Lo que quiero que veas es que tu decides si quieres que tu voz interior hable lo bueno o lo malo. 

Es normal que las malas experiencias, los dolores del pasado, el daño que nos han causado y las consecuencias negativas que han quedado a causa de nuestras decisiones, influyan en la voz que escuchamos, pues estamos más familiarizados con lo negativo que con lo positivo.  

La buena noticia es que puedes sintonizar nuevamente esta voz, solo si así lo decides. 

Hagamos un ejercicio juntos

Cierra tus ojos por unos minutos, pero antes, lee el ejercicio completo: 

  1. Piensa en esa decisión que debes tomar, el camino que debes emprender, la persona que debes soltar, el trabajo que debes entregar o la persona con la que quieres. 
  2. Siente la emoción o el sentimiento que está en tu corazón. 
  3. Identifica las palabras que llegan a tu mente.
  4. Abre tus ojos y escribe lo que pasó por tu mente y tu corazón.

Seguramente sentiste miedo, ansiedad, tuviste pensamientos de duda, temor y desaliento, pero en el fondo, viste una luz al final del túnel que te hizo sentir un poquitito de ánimo, que se apagó con lo primero que sentiste. ¿Sabes por qué ocurre? porque no estamos acostumbrados a que nos pasen cosas buenas o no nos creemos lo suficientemente buenos como para merecer algo diferente y esto en gran manera se debe al estado de nuestra autoestima.

Nuestra autoestima determina el modo en el que nuestra voz interior nos habla

Cuando nuestra autoestima está sana, como resultado tendremos emociones y creencias positivas sobre nosotros mismos, sobre la manera en la que otros nos perciben y sobre las cosas que debamos enfrentar. Lo contrario ocurre cuando no hemos hecho las paces con nosotros mismos, y esa es una de las causas por las cuales predomina más una voz interior más negativa que una positiva.

Nuestra voz interior puede ser una porrista que nos anima o nos desanima

y en la medida en la que nos reconciliemos con nosotros mismos, le garantizamos un contrato indefinido a nuestra porrista.

 

¿Cómo oír mi voz interior?

  1. Perdónate por las malas decisiones, por los errores del pasado, por eso que no fue.
  2. Libérate de la culpa. Acepta lo que ya no fue y fluye en el presente.
  3. Cada día decide creer en ti. Inscríbete notitas de amor y déjalas en un lugar visible. 

Recuerda que nuestra voz interior está precisamente allí, en el interior, y que aunque el exterior tenga una notable incidencia en ella, somos solo nosotros los únicos responsables de cambiar su tonalidad para nuestro beneficio y calidad de vida.

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